Por: Demis Santana.
Ciudad de México, 13 de agosto de 2026.— En la sección de “Derecho de réplica” de la conferencia matutina del 12 de agosto, la consejera jurídica del Ejecutivo, Luisa María Alcalde, presentó un extenso informe sobre una presunta red digital de la oposición dedicada a atacar a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la Cuarta Transformación.
De acuerdo con el análisis oficial, entre enero y agosto de este año se detectaron más de 560 mil cuentas automatizadas que formaron un “anillo de amplificación”. Estas generaron más de 22 millones de publicaciones, muchas con tono agresivo y ataques sistemáticos.
Se identificaron cuatro capas de operación y se señalaron perfiles específicos como Melissa Bely, José Díaz, Salem The Cat y Don Metralleta por su alto volumen de actividad y patrones típicos de bots.
El gobierno presentó el caso como prueba de una campaña pagada y no orgánica en su contra.
Lo que no se mencionó es la existencia de operadores digitales que trabajan en sentido contrario y que han sido documentados de forma reiterada.
El ejemplo más notorio es la cuenta “@catrina_nortena”, conocida como La Catrina

Norteña. Con cientos de miles de seguidores, mantiene un ritmo elevado de publicaciones, difunde clips de las mañaneras, ataca a periodistas y críticos, e impulsa tendencias favorables al oficialismo.
Reportes periodísticos han señalado que la persona detrás de esa cuenta percibe ingresos de dependencias públicas, entre ellas el ISSSTE y una alcaldía de Morena.
A pesar de su papel central en la amplificación de mensajes a favor del gobierno, La Catrina Norteña no aparece en los análisis que el Ejecutivo exhibe cuando denuncia manipulación en redes.
La selectividad es evidente. Se dedica tiempo oficial a fichar y detallar la infraestructura de bots críticos, pero se omite cualquier referencia a las cuentas y operadores que impulsan la narrativa oficial.
Ambos lados del espectro político han recurrido a automatización y amplificación artificial. La diferencia es que solo uno utiliza la tribuna de Palacio Nacional para denunciar el fenómeno… y únicamente cuando le afecta.
El resultado es un debate público sesgado, en el que la denuncia de bots se convierte en herramienta política de un solo sentido.
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