Un reclamo captado en video expone la profunda fractura interna en el partido oficial: la militancia de a pie acusa haber sido desplazada por las viejas estructuras priístas que hoy controlan las cúpulas y candidaturas.
Por: Demis Santana
El discurso triunfalista de la Cuarta Transformación se topa con pared frente a sus propios fundadores. Un video que circula en redes sociales ha destapado la olla de presión que se vive al interior de Morena, revelando una guerra civil no declarada entre las bases ideológicas y el pragmatismo de los perfiles ex-priístas que han acaparado los puestos clave.
Durante un foro interno, una militante tomó el micrófono para lanzar un duro diagnóstico que hizo eco en el hartazgo de miles de simpatizantes: “Me da mucho coraje cuando me dicen, es que Morena está lleno de priístas. No, no es verdad. Los espacios de arriba, los cargos, los espacios de poder, allí sí llegaron los priístas”.
La calle para las bases, el poder para la cúpula El reclamo de la ciudadana desnudó la estrategia corporativa que el partido guinda adoptó para arrasar en las urnas. Mientras los fundadores del movimiento asumieron el desgaste territorial —tocando puertas, repartiendo periódicos y armando círculos de estudio—, las candidaturas y direcciones fueron entregadas a figuras provenientes del viejo régimen, perfiles con estructuras ya formadas que garantizaron votos, pero fracturaron el ADN del partido.
“Es tiempo de sacudirnos esa frustración que nos ha dado. Ver como los que tantos años nos violentaron hoy están arriba diciendo, ‘es un honor estar con Claudia hoy’, ¿verdad?”, sentenció la oradora, en un claro señalamiento al cinismo con el que antiguos adversarios políticos hoy se visten con los colores de la 4T.
¿Una batalla por el rescate del partido? Lejos de llamar a la renuncia, el discurso es un grito de guerra para la militancia tradicional. El llamado a la organización interna (“inscríbanse, por favor, estén pendientes de las convocatorias y vamos a dar la batalla”) demuestra que las bases no están dispuestas a ceder el movimiento sin pelear. Para ellos, el verdadero adversario a vencer ya no es la oposición externa, sino el viejo sistema priísta que ahora despacha desde sus propias oficinas.
Este episodio deja una pregunta abierta de cara al futuro político del país: ¿Podrá Morena sostener su hegemonía electoral si sus cimientos ideológicos se sienten traicionados y utilizados por la misma élite política que prometieron erradicar?
Encuesta en caliente: